Es uno de los patrimonios naturales más importantes del Paraguay y fue recuperado en poco más de un año a partir de la gestión de coordinación de su Director, un abogado de 31 años. En el Día de la Juventud, conocemos su historia y su trabajo.

“Muchos nos dijeron que era imposible, que ya se habían impulsado varios proyectos que no funcionaron, que el ecosistema estaba muerto. Sin embargo, desde el día uno dijimos que no había imposibles para su recuperación”, asegura con contundencia Renato Máas, Director de la Comisión Nacional de Gestión y Manejo del Lago Ypacaraí y su Cuenca (Conalaypa), en conversación con Journey, mientras alimenta a unos peces en la orilla de lago, en la ciudad de San Bernardino.

El Lago Ypacaraí es uno de los más importantes del país. Y es tan fuerte su vínculo cultural con los paraguayos que la famosa guarania Recuerdos de Ypacaraí -compuesta por Demetrio Ortiz con versos de Zulema de Mirkin- la inmortalizó con estos versos: “una noche tibia nos conocimos, junto al lago azul de Ypacaraí”. Pero el lago había dejado de ser azul y cristalino. Hasta que llegaron Renato y la Conalaypa.

La Conalaypa se creó como comisión interinstitucional en enero de 2020 para preservar y recuperar el Lago Ypacaraí y toda su cuenca, con la mira puesta en proteger el agua, tal como lo hace la Compañía Coca-Cola, que trabaja para cuidar ese recurso en Paraguay y en todas las comunidades donde opera.


“Los desafíos que tuvimos desde el inicio fueron muy grandes. Fue la época en la cual el nivel del agua del lago llegó a mínimos nunca antes registrados”, recuerda Renato. Una de las primeras medidas tomadas por Conalaypa para abordar el problema fue la colocación de una estructura de gestión de descarga, un plan conocido como “de las geobolsas”, que son bolsas cargadas con arena y sedimentos. “Esto actúa como una medida paliativa y temporal para recuperar el nivel de sus aguas”, destaca.

El Lago Ypacaraí es uno de los más importantes del país


En términos sencillos, el Ypacaraí escurre sus aguas a través de varios ríos que están en su cuenca, entre ellos el Río Salado, que a su vez desemboca en el Río Paraguay. El problema era que el lago dejaba salir más agua de la que debía –sumado a la sequía que afectó al país entre 2019 y 2020–, por lo que sus niveles alcanzaron mínimos históricos. “Había un desequilibrio ecológico”, cuenta Renato. Las geobolsas colocadas lograron regular este desequilibrio porque permitieron una suerte de dosificación y regulación de las aguas que terminaban en el Salado.

“El Lago Ypacaraí es un ícono nacional. Dentro de toda la cuenca hay 21 ciudades. Comprende 36.000 hectáreas, 25.000 solo de humedales que actúan como plantas de tratamientos de agua. Y provee de agua potable a la ciudad de San Bernardino”, explica Renato.

Fuerza joven para cuidar el lago

Renato, abogado de 31 años, afirma que es imposible negar que existe un gran cambio cultural en las nuevas generaciones. “Nos estamos dando cuenta y somos conscientes del daño que le venimos haciendo a nuestro planeta, de que somos nosotros los que vamos a continuar habitándolo, entonces, hacer caso omiso a esa realidad es imposible”, asegura.

Siendo así, está convencido de que a pesar de los desafíos, los imposibles no existen, y espera que los jóvenes como él lo tengan presente. “Seamos conscientes de nuestros actos, de que todo lo que hagamos tiene un impacto. Celebremos este Día de la Juventud cuidando el Lago Ypacaraí, cuidando el medioambiente y el planeta que alberga a todos los seres humanos”, concluye.