Yan Esperanza, director ejecutivo de Fundación Moisés Bertoni (FMB), habla con la seguridad de quien entiende que el compromiso para cuidar el medioambiente no se expresa sólo con palabras floridas sino con la intervención activa en la realidad cuando la salud del planeta se vea amenazada. Pero también con el orgullo que genera el reconocimiento por el trabajo realizado: la FMB fue una de ganadoras de los Premios Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad. El galardón, entregado durante un encuentro en Madrid, reconoce el trabajo a nivel mundial de organizaciones e instituciones enfocadas a la conservación.  

“El paradigma de la conservación no puede estar separado de la gente, y es por eso que debemos seguir integrándonos activamente a las comunidades. Que nos reconozcan en el mundo nos compromete a seguir innovando, desarrollando tecnología social de vanguardia que nos permita precisamente identificar nuevas oportunidades para resolver los problemas complejos que se presentan en los territorios”, aseguró Yan a Journey.

El trabajo de la FMB al frente de la Reserva Natural del Bosque Mbaracayú (RNBM) llamó la atención del jurado en la categoría Actuaciones en el Mundo, que premió “su labor para frenar la desaparición de los bosques subtropicales y húmedos”, en un proyecto que apuesta por la integración de las comunidades locales y que promueve la participación de las mujeres en la conservación de la biodiversidad. Entre más de 670 postulaciones, la FMB fue elegida para recibir el premio de 250.000 euros.

“Este reconocimiento lo recibimos con mucha alegría. En España hay un gran interés por nuestro trabajo, especialmente por una visión sistémica y muy emprendedora en el marco de la conservación”, destacó Yan. El premio revela que el orgullo por el trabajo de la Fundación transciende Paraguay y que es un modelo a seguir en todo el mundo.

Yan en Madrid, al recibir el galardón de la Fundación BBVA.


-Más allá del reconocimiento, ¿qué representa para usted el galardón?

-Nos deja un mensaje muy claro: Paraguay también genera ideas innovadoras que pueden aportar enormemente al crecimiento y conservación de la biodiversidad. Además de puertas que nos abre, el galardón llega en un momento especial para la Fundación porque el año pasado cumplimos 30 años; y, de alguna manera, también es un homenaje a los dos guardaparques de nuestro staff que murieron en cumplimiento de su deber. Este premio nos da mucha fortaleza para continuar con nuestro trabajo.

-La FMB fue elegida entre cientos de proyectos del mundo, ¿por qué cree que se destacaron entre otros casos?

-A los organizadores les atrajo mucho la originalidad de nuestro enfoque, especialmente el plan integral de desarrollo sostenible trabajado desde las comunidades locales. Y la participación de las mujeres a través del Centro Educativo Mbaracayú (CEM), nuestro bachillerato técnico en Ciencias Ambientales dirigido a adolescentes campesinas e indígenas, ubicado en el interior de la reserva. Buscamos formar líderes del desarrollo sustentable. En los últimos 8 años se han graduado 250 estudiantes procedentes de comunidades campesinas e indígenas en esta escuela.

-¿Qué aspectos abarcan los planes de desarrollo sustentable?

-Incluyen los aspectos ambiental, social y económico. Para nosotros, es fundamental pensar en esos tres enfoques y en el capital natural; de lo contrario seríamos una isla, probablemente, en constante ataque. Hoy en día, la conservación no tiene que ser vista como un espacio cerrado con muchos guardias, donde tenemos que evitar que la gente se acerque. Por el contrario: tiene que ser entendida como una parte integrante de un modelo más amplio de desarrollo. Un espacio de conservación tiene que integrarse a la comunidad.

-¿Cuáles son los programas que gestionan dentro de la RNBM?

-Son varios. El programa de incentivo para el cultivo de yerba mate bajo monte en comunidades campesinas, por el que las familias reciben un pago a cambio de los productos a un precio diferencial, es uno de ellos. Esa yerba luego la vendemos a un fabricante estadounidense de bebidas energéticas, y de esta manera, incorporamos a los productores en una cadena de valor, creando, al mismo tiempo, motivación para preservar los bosques.

-Un claro caso de conservación que involucra a las comunidades…

-Sí. También creamos el Mbaracayú Lodge, un hotel-escuela de turismo de naturaleza que gerencian las propias alumnas. Conducimos, asimismo, un proyecto de agua, consistente en apoyar, ampliar y modernizar las condiciones de las juntas de saneamiento ambiental de las poblaciones colindantes. A su vez, poseemos la Gerencia de Investigación y Conservación, un área científica que apunta a la solución de problemas médicos. Nuestro sueño, en un futuro cercano, es poder identificar productos aptos para ser patentados. Hasta ahora, contamos con una marca registrada de yerba, especias y miel, y más de 40 frutos del bosque comestibles individualizados. En paralelo, coordinamos un proyecto de banco semillas forestales con la Universidad Nacional de Asunción (UNA).

-¿De qué se trata la alianza establecida con Coca-Cola?

-Es un acuerdo de conservación de agua, que consiste en infiltrar y retener el líquido en los acuíferos. Si una empresa utiliza una determinada cantidad de agua en la producción de sus bebidas, debe contribuir con su infiltración en igual volumen. Entonces individualizamos un suelo erosionado e improductivo, que está en manos de comunidades campesinas, a las cuales les planteamos mejorar la cobertura de la tierra con la finalidad de volver a infiltrar agua y optimizar el rendimiento agrícola. Todo este trabajo es medible. El plan contempla unas 400 hectáreas y cuatro años de duración. En la actualidad, vamos por el tercer año con excelentes resultados.

La Fundación Moisés Bertoni, aliada con Coca-Cola de Paraguay, es responsable de varios proyectos sustentables en la Reserva de Mbaracayú.

Si te interesa conocer más sobre el proyecto de conservación de agua en la Reserva de Mbaracayú, te invitamos a mirar este documental