En sus años de estudiante, la hoy arquitecta Carolina Aquino tenía un proyecto que insistía en materializar mientras varios de sus compañeros de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) la miraban como a un ser de otro planeta: construir una casa con ladrillos de plástico reciclado.

Ese sueño, que se convirtió en su obsesión, se hizo realidad en el 2017, cuando se inauguró en el asentamiento Don Antonio de la ciudad de Capiatá (departamento Central) la primera casa modelo construida 100% con ladrillos de plástico. Para levantar la casa, de 90 metros cuadrados, se usaron 9.000 bloques, lo que equivale a 13.500 kilos de plástico recuperado.

Los ladrillos que diseñó Carolina son más económicos y livianos que los tradicionales: se elaboran a partir de agua, cemento, papel y plástico reciclado -virutas de uno a dos milímetros-. La mezcla debe fraguar durante 24 horas en un molde de ladrillo, que luego debe ser curado en agua por ocho días y reposar durante un mes. Una vez terminado ese proceso, el ladrillo está pronto para ser usado.

La casa construida con ladrillos de plástico ubicada en el asentamiento Don Antonio de la ciudad de Capiatá (departamento Central), en plena obra.


Este es el modelo de la casa construida con ladrillos de plástico.


 

Una idea innovadora que va de la mano con el cuidado del medio ambiente

El interés de Carolina por los materiales alternativos para construcción surgió de imprevisto y marcó para siempre su futuro profesional. En sus épocas de estudiante, asistió a un seminario que le dio la idea para sus tesis de grado. Tras investigar sobre la tendencia mundial de construcción sustentable, encontró modelos de ladrillos hechos con tereftalato de polietileno (PET) en el Centro Experimental de la Vivienda Económica de Argentina, y el caso de Martha Malpica en Perú.

Al principio probó con bloques de cemento mezclados con bolsas de supermercado y cables. Sin embargo, tras visitar a varias recicladoras descubrió que había muchos residuos plásticos que podrían servirle de materia prima. El siguiente paso fue postularse al programa Prociencia del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), lo que le permitió realizar estudios para aumentar la resistencia de los ladrillos, incluso para ser utilizados en edificios en altura.

“Los estudios de viabilidad se realizaron en el Instituto Nacional de Tecnología, Normalización y Metrología (INTN), y con eso pasé la tesis”, explica Carolina.

A simple vista, esta casa modelo es igual a las viviendas tradicionales. Las paredes de ladrillos de plástico reciclado pueden ser picadas para introducir tuberías y cableado, pueden azulejarse, revocarse y pintarse. El prototipo de vivienda desarrollado por Carolina -que contempla dos habitaciones, una cocina comedor y sanitario- se hizo realidad luego de minuciosos estudios sobre la aceptación cultural del material y la elección de la familia, a cargo de trabajadores sociales.

A un año y medio de la construcción de la vivienda, Carolina confía en que en el futuro su emprendimiento reciba apoyo de un capital semilla. Su objetivo es lograr la comercialización de los ladrillos para generar un nuevo negocio para recicladores.

Reducir la cantidad de plástico en el planeta es uno de los objetivos de la Compañía Coca-Cola que, a través de la iniciativa global Un Mundo sin Residuos se comprometió a recolectar y reciclar el equivalente de cada botella o lata que ponga en el mercado para 2030.