“Las empresas B son B-eneficiosas para el mundo, no solo porque quieren ser las mejores organizaciones y crecer en ganancias, sino porque buscan generar impacto positivo en las comunidades”, explicó a Journey Andrea Burt, Directora Ejecutiva de Sistema B Paraguay.

Esta revolución sustentable que se apoya en la llamada “economía integrada” de las empresas comenzó hace 11 años en Estados Unidos y Canadá, donde una organización llamada B Lab comenzó a acreditar a las que cumplían sus requisitos sustentables con el nombre de “B Corp”. Más tarde, el movimiento se extendió a Europa y Asia.

En América Latina surgió en 2012 con el nombre de Sistema B. Cuatro años más tarde desembarcó en Paraguay de la mano de Koga, la primera empresa B certificada del país. Esta experiencia animó a un grupo de profesionales a fundar Sistema B Paraguay, cuya meta es promover la sustentabilidad de los negocios y acompañar y asesorar a las firmas que buscan la certificación de B Lab.

¿Por qué una empresa querría obtener esta certificación? El principal motivo es que “permite distinguir a una empresa que está haciendo bien las cosas. La certificación es, en otras palabras, una herramienta de gestión que ayuda a trazar una hoja de ruta, independientemente de si se quiere conseguir o no el reconocimiento, ya que la evaluación B Lab también compara con otras industrias y ayuda a mejorar”, aseguró Andrea.

Asimismo, mencionó que existe una sinergia natural que se da entre empresas B: “Por ejemplo, Vertical es una sociedad que dota de arneses a personas que trabajan en altura: y Candela, una que elabora productos de limpieza, cuyo envasado está a cargo de personas con discapacidad intelectual. Desde que Vertical se enteró de la existencia de Candela, solo limpia los vidrios de los edificios con sus productos. De esta manera se forman alianzas estratégicas, invirtiendo en iniciativas que tengan impacto”.

Para Andrea la importancia de estas empresas radica en que “son mejores, construyen una voz colectiva, y ayudan a alcanzar un propósito mayor”. A su vez, instó a ir más allá de las ganancias: “Debemos pensar en la comunidad, en el medioambiente y, también, en la capacitación y retención de talentos”.

Un movimiento transformador

En Paraguay ya son diez las empresas que se sumaron al movimiento de empresas B. Ocho de ellas son Empresas B y dos B Pendiente —empresas con menos de un año de facturación que se comprometen a incluir los agregados B en sus estatutos y a completar la evaluación de impacto, trazándose en un futuro el objetivo de ser una empresa B—.

Todas las empresas B miden su impacto social y ambiental y se comprometen de forma personal, institucional y legal a tomar decisiones considerando las consecuencias de sus acciones a largo plazo en la comunidad y el medioambiente. Actualmente en el país hay al menos 45 compañías que se están midiendo con la finalidad de obtener la certificación.

Por otro lado, Andrea adelantó que se está formando un equipo que tiene como interés crear políticas públicas que incentiven a organizaciones a que generen triple impacto, “no necesariamente que certifiquen como empresas B, pero que vayan más allá del impacto económico”, dijo.

“Yo no quiero esperar a las seis de la tarde para hacer algo que me agrada, me gustaría combinar mi pasión por cambiar el mundo con mi trabajo. Las empresas son el motor del cambio”, concluyó Andrea con voz enérgica.