¿Qué misterios esconden los árboles? Estos organismos vivos son capaces de convertir la luz del sol, el agua y el dióxido de carbono en alimento para otros seres que habitan la tierra. Sin darnos cuenta, cada segundo firmamos un pacto vital en el que capturamos el oxígeno que emiten los árboles, a cambio del dióxido de carbono que expulsamos al respirar. Además de este complejo acuerdo tácito de cooperación, los árboles aportan beneficios incalculables para el ciclo del agua.

Rodeada de la belleza de uno de los pulmones verdes de Asunción, Lidia Pérez Molas reconoce cada árbol plantado en el Parque de la Salud, ubicado en el barrio Carmelitas. La ingeniera agrónoma experta en forestación conversó con Journey sobre la importancia de los árboles para el futuro del planeta.

“Este es un Tataré, posee una hoja compuesta, perteneciente a la familia de las leguminosas”, afirma sin titubear, señalando un añejo ejemplar. La investigadora y catedrática fue jurado del concurso Colosos de la Tierra 2018 -organizado por la ONG A Todo Pulmón para promover la preservación de los árboles con el apoyo de Coca-Cola de Paraguay-, y conoce en profundidad los recursos forestales del país.

“Paraguay se encuentra dentro de la cuenca del Río de la Plata, cuenta con una gran red hidrográfica que prácticamente riega toda la Región Oriental y también la Región Occidental, y sus cursos de agua determinan la presencia de formaciones vegetales, como bosques y sabanas que constituyen la vegetación más predominante de nuestro país”, explica la experta.

Los árboles son fundamentales en el ciclo del agua, principalmente cuando forman parte de un ecosistema. Tienen la capacidad de interceptar la lluvia que cae sobre sus copas, la amortiguan y la distribuyen a través de sus troncos, cayendo al suelo con leve impacto. Asimismo, Lidia indica que buena cantidad del agua de lluvia regresa de nuevo a la atmósfera por medio del proceso de transpiración o vapor de agua.

“Un 20% de la lluvia que queda en las copas de los árboles vuelve a la atmósfera como parte del sistema del ciclo hidrológico. Mientras que el 80% se escurre por el tronco hasta llegar al suelo”, apunta la ingeniera y agrega: “Sin los árboles, una lluvia torrencial puede arrastrar todo tipo de residuos y depositarlos en los cursos hídricos, disminuyendo la calidad del agua y contaminando los acuíferos”.

“Si nuestro ideal es propiciar la restauración de los bosques que protegen los cursos de agua es muy importante saber cuáles son las especies ideales. En el caso de las zonas ribereñas pueden ser el inga, el timbó, el tatare, ybope, entre otras”, asegura la experta forestal.

“El bosque nativo del Paraguay, fuente de biodiversidad, riqueza y conocimiento científico, se encuentra en serio peligro debido principalmente a la alta tasa de deforestación de los últimos 30 años. Los remanentes continuos que quedan corresponden en su mayoría a Áreas Silvestres Protegidas, que también están expuestas a las amenazas de tala furtiva y quema, entre otras. Así, los remanentes boscosos se van constituyendo en islas, experimentan la pérdida de su conectividad y funcionamiento equilibrado, variación en su estructura, biodiversidad y capacidad natural para proveer bienes y servicios en cantidad, calidad y en forma sostenible”, dice Lidia.

El cuidado del agua es una de las prioridades de Coca-Cola de Paraguay y en el país lleva adelante programas que promueven el uso eficiente del agua y la conservación de los recursos hídricos del país. Uno de ellos es el proyecto en la reserva de Mbaracayú, realizado en conjunto con la Fundación Moisés Bertoni y la Fundación Avina, que busca mejorar la infiltración del agua al suelo en 400 hectáreas con la implementación de un sistema de siembra directa, que permite a los suelos generar la capacidad de absorber agua y recargar los acuíferos.

Lidia confía en encontrar una solución integral que ponga fin a la deforestación de nuestros bosques: “Es necesario que las autoridades, las empresas, los pobladores y las comunidades que están involucradas y se comprometan. Es un trabajo muy complejo pero hay que seguir luchando”, finaliza Lidia.