Los árboles forman parte de un ciclo vital para la naturaleza y la conservación del agua dulce. Desde la Fundación Moisés Bertoni explican la importancia de preservar los bosques para el ecosistema y el medio ambiente.

En un ecosistema, cada eslabón funciona de tal manera que la sabiduría de la naturaleza se aprovecha al máximo. Así, por ejemplo, los árboles cumplen un rol fundamental en el ciclo del agua y preservación de los suelos.

“Cuando llueve, los árboles —sobre todo las formaciones de bosques— contribuyen a reducir la velocidad con la que el agua llega al suelo, porque primero impactan en las hojas”, explica Hugo Mora, Gerente de Desarrollo Territorial de la Fundación Moisés Bertoni.

Ese proceso natural facilita la infiltración de agua y el llenado de los reservorios acuáticos subterráneos. Caso contrario, cuando el agua de lluvia choca violentamente contra el suelo, compacta su superficie y disminuye la capacidad de infiltración del agua, lo que provoca inundaciones y reduce el volumen de los reservorios. 

Para explicar por qué es clave reforestar las cabeceras de las cuencas, podemos proponer un sencillo ejercicio: imaginar dos paisajes distintos bajo una lluvia torrencial. Uno de ellos está cultivado o labrado para el cultivo y el otro, por el contrario, lleno de árboles y rebosante de una densa vegetación. Imaginemos ahora cómo las copas de los árboles amortiguan la fuerza de esa agua. El agua corre por el tronco y llega mansa al suelo. De este modo, se evita el arrastre que puede llevar a los cursos de agua elementos contaminantes. Cuando deja de llover, la humedad del suelo es absorbida por las raíces lo que aumenta la capacidad de infiltración para próximas precipitaciones.

En conversación con Journey, Hugo repasa cómo los árboles son una pieza esencial para que el agua cumpla el circuito que nutre los suelos: cuando el suelo absorbe el agua de forma correcta, se pone en marcha una cadena que posibilita la sostenibilidad del cauce de arroyos, ríos y hasta de la agricultura. “De esta forma, el ciclo se hace perfecto”, reflexiona el Director de Desarrollo Territorial de la Fundación Moisés Bertoni, organización que lleva adelante el proyecto de conservación de agua en la Reserva de Biósfera del Bosque Mbaracayú con el apoyo de la Fundación Coca-Cola y la Fundación Avina.

Hugo Mora, Gerente de Desarrollo Territorial de la Fundación Moisés Bertoni. 

Un proyecto sostenible

La iniciativa, puesta en marcha en 2016, contempla la implementación de parcelas con siembra directa, una técnica que apuesta al desarrollo sostenible con análisis de suelos y uso de abonos verdes en las chacras de 300 familias que viven en la zona de influencia de la Reserva Mbaracayú, uno de los bosques mejor conservados en la región Oriental del Paraguay —con un total de 64.405 hectáreas—.

“La idea es ejecutar proyectos de conservación del medio ambiente, de desarrollo sostenible, junto a las comunidades vecinas, de manera que las condiciones socioeconómicas o de educación también mejoren”, apunta Hugo.

Hasta hoy, son 240 las familias beneficiadas y este año se prevé cerrar el proyecto con otras 60, que ya hicieron todo el proceso y esperan cosechar en el verano lo que sembraron: maíz, maní y poroto, entre otros granos. Así, se llegará a la meta de 300 hectáreas trabajadas con este sistema.

El proyecto también apunta a generar conciencia sobre la importancia de los suelos. Sin árboles, predomina la erosión y el desgaste de la tierra, lo que también lastima a la naturaleza al colmatar los ríos y arroyos, desplazando el agua dulce hacia los océanos.

Fuente de biodiversidad

De acuerdo a la ONG Global Forest Watch, Paraguay perdió 6 millones de hectáreas de tierras con árboles entre 2001 y 2019, lo que representa el 25% del total de la cobertura arbórea del país. Solo en 2019 desaparecieron 314.000 hectáreas de bosques. En Sudamérica, este índice de deforestación sólo es superado por Brasil, de acuerdo a los datos de esta organización que cuenta con el apoyo de Naciones Unidas.

La ingeniera agrónoma Lidia Pérez de Molas recorre el país investigando y analizando la importancia de los árboles: “El bosque nativo del Paraguay, fuente de biodiversidad, riqueza y conocimiento científico, se encuentra en serio peligro debido principalmente a la alta tasa de deforestación de los últimos 30 años”, explica.

“Los remanentes continuos que quedan corresponden en su mayoría a Áreas Silvestres Protegidas, que también están expuestas a las amenazas de tala furtiva y quema, entre otras”, alerta Lidia y agrega: “Así, los remanentes boscosos se van constituyendo en islas, experimentan la pérdida de su conectividad y funcionamiento equilibrado, variación en su estructura, biodiversidad y capacidad natural para proveer bienes y servicios en cantidad, calidad y en forma sostenible”.

“Si nuestro ideal es propiciar la restauración de los bosques que protegen los cursos de agua es muy importante saber cuáles son las especies ideales. En el caso de las zonas ribereñas pueden ser el inga, el timbó, el tatare, ybope, entre otras”, asegura la experta forestal.

Lidia Pérez de Molas, ingeniera agrónoma.

Coca-Cola Paraguay también impulsa la preservación de los árboles a través del concurso “Colosos de la Tierra”, que este año celebra su novena edición junto a la ONG A Todo Pulmón. El certamen premia a los árboles más grandes del Paraguay e impulsa la concientización sobre la importancia de la forestación.

Estas acciones se enmarcan en la política global de cuidado de agua de la Compañía, que se traduce en la reducción de su uso, recuperación y tratamiento en las plantas embotelladoras, y el apoyo a programas de preservación de cuencas. De esta manera, desde 2015 cumplimos el compromiso de devolver a la naturaleza el 100% del agua que utilizamos en nuestras bebidas, una meta que alcanzamos cinco años antes de lo previsto.

“Tenemos que enfocarnos al desarrollo sostenible para poder generar recursos económicos, pero manteniendo o mejorando inclusive los recursos naturales: bosques, recursos de agua, ríos, arroyos y biodiversidad de animales silvestres. Así, los ciclos naturales se seguirán dando y afectarán de la menor manera posible al medio ambiente y a nuestras vidas”, concluye Hugo.