La décima edición de Colosos de la Tierra, el concurso medioambiental apoyado por Coca-Cola Paraguay, sigue premiando a los árboles más grandes y frondosos del país. Te contamos la historia de familia Konrad-Hein, que protege a distintas especies ubicadas en Hohenau, Itapúa.

Mientras sostiene las manos de sus hijos mellizos –una niña y un varón–, Fátima Hein confía en que sabrán preservar las decenas de hectáreas de bosque virgen de sus propiedades.

“Mi familia aprecia mucho a la naturaleza e incentivamos a nuestros hijos a que sigan cuidando los árboles. Ellos ya dimensionan que tienen que hacerlo”, afirma Fátima a Journey durante una de las expediciones de la décima edición de Colosos de la Tierra. “Gracias a este concurso podemos mostrar la importancia del cuidado de los árboles”, agrega.

El concurso, organizado por la ONG A Todo Pulmón con el apoyo de Coca-Cola Paraguay, premia a los árboles más grandes del país. A lo largo de 10 años, la iniciativa ya logró salvar más de 3.000 árboles. En este año hubo 662 inscriptos de 56 especies diferentes, una cifra récord.

Una de las especies postuladas por Fátima ya fue ganadora en 2020 en la categoría “Árbol más grande del Paraguay”: un Yvyra Pytã ubicado en una de sus propiedades en Edelira. Este año quedaron finalistas dos de sus árboles postulados ubicados en Obligado: un Guapo’y (higuerón) con un tronco de 4,18 metros de circunferencia, 26 metros de altura y 76,78 metros de circunferencia de copa; y un Tajy (lapacho) con un tronco de 3,82 metros de circunferencia, 39,5 metros de altura y 70,07 metros de circunferencia de copa.

El imponente Yvyra Pytã fue premiado como el más grande del Paraguay en 2020. 

Héctor Konrad, esposo de Fátima, recuerda que estos árboles fueron el legado de sus abuelos, que arribaron a la zona en la década de 1920. “Los árboles ya existían cuando ellos llegaron. Desde entonces nuestra misión es cuidarlos y realizar nuevas plantaciones, pero muchas veces quieren talarlos”, reflexiona Héctor sobre la necesidad de preservarlos.

Héctor también llama a comprender el valor que dan los árboles para el ecosistema y su necesidad clave para el sostenimiento de los ciclos del agua y para respirar aire puro. “No es por el premio que decidimos participar del concurso, sino para dar a conocer los árboles. Pocos tienen el privilegio de conocerlos, casi ya no existen”, añadió.

La ONG A Todo Pulmón premia a los árboles más grandes del país y en diez años ya logró salvar más de 3.000

Fátima cuenta que desde el certamen mucha gente quiere visitar los árboles de su propiedad, en especial el ganador del año pasado. Y ya tiene una técnica especial para deslumbrar aún más a los visitantes: antes de llegar, les pide que cierren los ojos para que sientan la inmensidad que ella experimentó al verlo por primera vez. Y según asegura, jamás se equivoca.