La Compañía Coca-Cola refuerza su compromiso de vivir en Un Mundo Sin Residuos y promueve la elección de envases retornables. Te invitamos a conocer el camino que recorre una botella retornable cada vez que la elegís en el comercio.

En el marco del mes del Medio Ambiente, la Compañía Coca-Cola te invita conocer el camino de la retornabilidad y a celebrar el liderazgo regional de Paraguay en la elección de empaques retornables. El país encabeza el ranking de venta total (en litros) con un 42%, frente a su vecino Argentina que llega al 30%, seguido de Chile con 35%; Bolivia 28%, Perú 29%, y Uruguay 20%.

“Definitivamente, la retornabilidad no solo es un plus para Coca-Cola como Compañía, sino que está alineada con nuestros objetivos y que, a su vez, son imprescindibles para cuidar el planeta. Como ejecutivos, estamos sumamente convencidos de que la retornabilidad apuesta a las acciones de reutilizar, reciclar y ser responsables con el presente, impactando positivamente en nuestra comunidad”, comentó Alejandro Varas Castillo, Gerente de Producción de Coca-Cola Paresa, embotelladora de la Compañía en Paraguay.

¿Sabías que en una línea de producción de Coca-Cola Paresa pueden pasar hasta 28.000 botellas por hora?

Si pudiéramos viajar en cualquiera de los empaques retornables de Coca-Cola, ya sea en una botellita de vidrio de 200 ml o una RefPet de 2 L, comprobaríamos que recorre un circuito sin fin. Así, cada vez que alguien elige una bebida en envase retornable, la botella pasa por una cadena controlada del punto de venta a la fábrica: parte desde el consumidor, que devuelve el envase vacío al comercio, y pasa por el camionero, que lo retira y lo lleva a la planta de Coca-Cola Paresa.

Allí, la escena se divide en diferentes líneas de producción según el tipo de envase (vidrio o plástico) y bebida:

* Los montacargas y prensas hidráulicas hacen el trabajo pesado de descarga y desembotellado en la zona llamada despalezadora.

* Luego, la cinta transportadora recorre un sinuoso tramo hasta el escáner que inspecciona cada lote de manera electrónica. El sistema separa automáticamente los envases que presenten algún defecto.

* La siguiente fase involucra una lavadora automática, donde los envases son limpiados y esterilizados.

* Luego son llevados a un espacio de acceso restringido, donde los operarios deben cumplir con estrictas normas de sanidad, y es donde los recipientes atraviesan una última revisión antes del llenado.

* Otro potente escáner certifica digitalmente las botellas que están en perfectas condiciones para ser cargados; las que no pasan la prueba, son apartadas.

* Finalmente se produce el llenado, la botella es tapada y abandona la zona restringida.

* El siguiente paso es el etiquetado y encajonado.

* Todo está listo para que los montacargas los coloquen en el depósito a la espera de su salida al exterior, previa auditoría y control interno. Así, las botellas de plástico y de vidrio retornables siguen un circuito productivo hasta 12 y 25 veces, respectivamente.

El fomento al consumo de envases retornables se enmarca en el compromiso global de la Compañía Coca-Cola, Un Mundo Sin Residuos, una iniciativa con la que la compañía se comprometió a recolectar y reciclar el 100% de los envases puestos en el mercado para el año 2030.