El plástico tiene un gran potencial de reciclaje, lo que resulta clave a la hora de cuidar el planeta y fomentar el camino hacia la economía circular. Te presentamos a Madre, una joven empresa paraguaya que busca impulsar el uso de empaques amigables con el medio ambiente.

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Generar hábitos sustentables para construir una economía circular: esa es la premisa de “Madre, mejores empaques”, una empresa paraguaya que nació en diciembre de 2020 con el objetivo de reducir el impacto del plástico no reciclable en el medio ambiente. Hoy, a pocos meses de iniciar sus actividades, el trabajo es intenso y se enfoca en la fabricación de bolsas biodegradables y compostables.

“Nuestras bolsas tienen la capacidad de integrarse a la tierra en un periodo de 90 a 180 días”, explica María Nasta Bittar, la joven emprendedora que está al frente de la empresa, un sueño que logró concretar luego de haber cursado una maestría en Sustentabilidad en Australia.

La clave en el trabajo de Madre está en el bioplástico -que en este caso es importado desde Europa-, que es producido a partir de materias primas de fuentes renovables como almidones, proteínas y aceites vegetales, lo que hace que tenga la capacidad de reintegrarse a la tierra y biodegradarse, dando así abonos ricos en nutrientes.

“Madre es una industria social que nace para aportar soluciones a través de la alternativa de mejores empaques a la problemática de plásticos y de los residuos orgánicos en vertederos”, sostiene María.

La emprendedora afirma que su emprendimiento es el primero en Paraguay que usa al bioplástico como insumo y herramienta para la sustentabilidad de los recursos naturales.

Así, la propuesta de Madre —que toma su nombre en homenaje a la Madre Tierra— es que la gente incorpore cada vez más el hábito de segregar los desechos en las casas y elija bolsas biocompostables para reducir la circulación de bolsas plásticas. Además, resalta María, la utilización de las bolsas biodegradables implica una reducción del 80% en huella de carbono, en comparación con las bolsas que no lo son.

La planta de producción de Madre está operativa desde finales de 2020.

Se trata, entonces, de un círculo virtuoso. ¿Por qué? Porque el bioplástico tiene origen vegetal y las bolsas vuelven a convertirse en abono: se genera así un círculo virtuoso de impacto positivo.

Las bolsas biodegradables de Madre “se vuelven tierra” en 180 días.

La conciencia ambiental empieza por casa

En la sede de Madre, ubicada en el barrio Las Mercedes de Asunción, se predica con el ejemplo: todos deben desechar, clasificar y separar sus residuos en tres tachos: para orgánicos, para plástico y aluminio, y para papeles, cartones y vidrios. “Somos una industria limpia, utilizamos solamente energía eléctrica renovable y elegimos maquinarias que no requieran de quema de combustible para su funcionamiento”, añade María.

El contacto directo con recicladores de base permite que los residuos reciclables que se generan en la empresa vuelvan a reutilizarse. Y en el caso de la disposición de residuos orgánicos, trabajan con una organización llamada Orgánica Bioemprendimientos. “La intención es generar conciencia”, agrega la emprendedora.

En este sentido, María celebra la receptividad de las personas que descubren una nueva forma de reducir su huella ambiental. “Como consumidores tenemos el poder de decir qué apoyar y qué no, y eso hace la diferencia. Necesitamos despertar la conciencia, animarnos a desaprender para volver a aprender nuevos hábitos y construir el futuro que esperamos”, reflexiona.

En el mismo camino hacia una economía circular, la Compañía Coca-Cola impulsa a nivel global el compromiso por Un Mundo Sin Residuos, con el que trabaja para recolectar y reciclar el 100% de los envases que pone en el mercado para el 2030. Como parte de este plan estratégico, cambió a inicios del 2021 el icónico envase color verde de Sprite por uno transparente para facilitar su reciclaje. Además, en Paraguay la Compañía acompaña proyectos como el EcoDesafío Asunción Recicla, una iniciativa que conecta a comisiones vecinales, recicladores de base y centros de acopio para la reutilización de residuos. El concurso ya tuvo dos ediciones en Asunción y este año llegará a la ciudad de Luque.