Suele decirse que de la indignación a la toma de posición para cambiar una realidad existe un largo camino. Afortunadamente no todos caen en esta simplificación. Es el caso de Carlos Jara, uno de los responsables de Competencia Ecológica, un programa que busca promover e instalar prácticas de reciclaje en la sociedad de manera innovadora y dinámica.

Carlos, 35 años, economista y fundador de Advance -empresa de asesoría de negocios-, no podía entender la falta de una conciencia más global en el tratamiento de la basura en Paraguay. “Pienso que lo crucial fue haber vivido en el extranjero desde muy chico y estar en ciudades que tienen un buen manejo de sus residuos, como en Alemania y Estados Unidos”, destaca.

Por eso, Carlos decidió poner manos a la obra y transformar su bronca ante la falta de un manejo eficiente de los residuos sólidos en Paraguay en una acción concreta. El resultado fue Competencia Ecológica, una idea presentada por la Asociación Fulbright Paraguay al Alumni Engagement Innovation Fund para concursar por fondos para para proyectos sociales Se trata de un concurso a nivel mundial organizado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos: “De 800 proyectos presentados, 48 fueron seleccionados y únicamente nosotros en Paraguay”. Con ese impulso, la iniciativa pudo concretarse.

Carlos y sus colaboradores comenzaron a desarrollar Competencia Ecológica en distintos colegios, barrios y, recientemente, en universidades. “El objetivo es juntar la mayor cantidad posible de recursos sólidos”, cuenta.

Un poco de historia. La primera edición de Competencia Ecológica fue en barrios de Asunción. Luego continuó en colegios de Asunción y Mariano Roque Alonso -una localidad cercana a la capital-, donde se llevaron adelante competencias internas y se dieron incentivos a través del juego para que los alumnos aprendan la importancia de reciclar. Este año, la iniciativa llegó a la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) y se están ultimando planes para que en las próximas ediciones se puedan sumar otras comunidades.

Resultados auspiciosos

Competencia Ecológica cuenta también con el respaldo de Coca-Cola Paresa: “Colaboramos para que el plástico que produce la Compañía pueda ser recogido y reciclado. El año que viene trabajaremos en un proyecto de mayor escala, que incluya más puntos verdes en Asunción”.

“Hasta ahora hemos juntado aproximadamente 70 toneladas de materiales reciclados. No se trata sólo de un número. Evitamos la tala de más de 300 árboles; el uso de más de 3.000 kg de petróleo para la producción de plástico; y la emisión de más de 4000 kg de CO2 por el tratamiento del aluminio”, enumera. Cifras que, sin duda, alientan a seguir adelante.

Por eso, dice que hay varios desafíos a futuro: “Tenemos que conseguir el patrocinio de algunas empresas y ver la posibilidad de colocar puntos verdes en lugares específicos de Asunción. Además, queremos involucrar más a los recicladores”.

“Se trata de agentes clave en este proyecto, y necesitamos dignificar su trabajo, cuidar su salud y mejorar su calidad de vida”, asegura. “Pero por ahora las condiciones laborales no son las mejores, ya que tienen que hurgar entre las bolsas de basura en las que pueden encontrarse con cualquier cosa. A pesar de que están haciendo una gran contribución a la ciudad, pasan desapercibidos o inclusive la gente se queja de ellos”, se lamenta.

“Queremos darles a los recicladores el protagonismo que nunca tuvieron”, augura Carlos, que de a poco comprueba que sus sueños y anhelos pueden convertirse en reales si se trabaja con pasión por ellos.