Que los vecinos separen los residuos en su casa de forma diferenciada es uno de los objetivos de Mi Barrio Sin Residuos, la iniciativa para promover el reciclaje en cinco barrios de Asunción. Conocé los hábitos de Celeste, una asuncena comprometida con la propuesta y con el planeta.

Cuando cursaba el segundo grado, en 1995, Celeste Pereira encabezó un proyecto escolar titulado “Hay algo que tú y yo podemos hacer”, sobre la necesidad de una correcta disposición de los residuos desde los hogares. Eso, a lo largo del tiempo, redefinió sus esfuerzos en torno a este hábito que, de implementarse en cada vivienda, ayuda a proteger al medio ambiente y al trabajo de los recicladores de base.

“Recuerdo que tuve una profesora que me inspiraba y motivaba a entender nuestra relación como seres humanos con la naturaleza. El proyecto se trataba justamente de reducir, reciclar y reutilizar nuestros residuos”, le cuenta Celeste a Journey, en su casa del barrio Las Lomas de Asunción.

Celeste es arquitecta -con una maestría realizada en Barcelona-, docente universitaria y activista social. Pero sobre todo una vecina que apuesta al cambio de las pequeñas costumbres que al final significan grandes transformaciones. Por ese motivo, fue una de las primeras vecinas que se apuntó a Mi Barrio Sin Residuos, una iniciativa ejecutada por Soluciones Ecológicas con el apoyo de Coca-Cola Paraguay en el marco de su compromiso global por Un Mundo Sin Residuos.

 “Me enteré de Mi Barrio Sin Residuos a través de las redes sociales. Supe que el barrio Las Lomas estaba incluido, y le comenté a mi familia y a la comisión vecinal de mi barrio -Luis Alberto del Paraná- para que formáramos parte”, narra.

La respuesta que recibió fue formidable: muchos se entusiasmaron con la idea porque ya buscaban alguna forma de hacerse cargo de sus residuos, y a los que estaban reacios al cambio los motivó para que fueran parte de la solución y no del problema.

Y esta joven arquitecta predica con el ejemplo. En su casa tiene dispuestos cuatro botes de basura para los diferentes tipos de residuos. “Cada uno tiene un color diferente: uno es para papeles, diarios y revistas; otro para los cartones, que tienen que estar limpios y sin restos de comida. Otro es para los plásticos, que también deben estar lavados, y por último el basurero para aluminios, latas y desodorantes”, detalla.

Cuatro botes de basura ayudan a separar los residuos del hogar para facilitar su recupero 

Cada viernes entrega los residuos recuperables a Pedro Soler, el reciclador de base de la Asociación de Recicladores del Barrio San Francisco que fue designado para su zona. “La experiencia que tenemos con Pedro es muy positiva, muy buena, de mucha confianza”, cuenta.

Cada viernes, Celeste junta los materiales recuperables y se los entrega a un reciclador de base. 

“Tengo dos sobrinas en edad escolar y les dije: ‘Vamos a ganar educación ambiental, vamos a tener un barrio sin residuos, construir un país mejor, una ciudad mejor’. Ahora mi familia, por primera vez en sus vidas, está aprendiendo a separar. Este es un proceso que queremos que se expanda”, sostiene Celeste, y agrega: “Les invito a que se sumen, a que construyamos todos juntos una Asunción más limpia, empezando por nuestros hogares”.

En la casa de Celeste hay mensajes en las paredes. Así, toda la familia aprende y recicla como corresponde.