El banco de diseño minimalista se exhibe en el laboratorio de REDciclaje casi como una obra de arte en un museo. ¿Su particularidad? Está realizado con 500 vasos descartables, bolsas, tapitas y botellas plásticas recicladas.

“En Paraguay menos del 10% de la basura llega a ser reciclada. En su mayoría, los residuos sólidos van a parar a vertederos municipales o clandestinos, perjudicando los suelos y cauces hídricos de nuestro país. Es hora de empezar a ver los residuos de otra manera”, asegura Marc Falces, responsable de Marketing y Comunicación de la startup que utiliza tecnología para diseñar soluciones innovadoras a problemáticas sociales y ambientales.

La reutilización de los vasos durante la fabricación de este banco permitió “un ahorro de emisiones de 22,43 kg de CO2, equivalente a lo que genera un auto al recorrer 182 km de distancia”, calcula Marc.

El banco realizado por REDciclaje está fabricado únicamente a partir de bolsas, vasos, tapitas y botellas plásticas.

El entusiasmo y convicción de apostar por un cambio profundo llevó a tres amigos a poner en marcha un proyecto con la sustentabilidad como guía. “Nos preocupaba la problemática medioambiental pero nunca pasaba de las buenas intenciones. Este año pudimos concretar el sueño”, cuenta Guillermo Russo, Director Ejecutivo y encargado del área Comercial de REDciclaje y agrega: “Nos inspiramos en un prototipo de máquinas moledoras de plástico construido en Holanda”.

La última edición de Gramo Sustentabilidad fue una gran oportunidad para mostrar el trabajo que realizan. En el En el stand de Coca-Cola de Paraguay, los jóvenes invitaron al público a intercambiar botellas plásticas vacías por llaveros. La Compañía colaboró de esta forma a impulsar su compromiso global de vivir en Un Mundo sin Residuos, que se propone recolectar y reciclar el 100% de los envases que pone en el mercado para 2030.

“Coca-Cola nos invitó a participar en su espacio, donde canjeamos botellas traídas por el público por llaveritos con la ‘G’ de Gramo. Muchas personas se entusiasmaron con la propuesta”, cuenta Marc.

Un sueño hecho realidad

Luego de la inversión inicial el proyecto tuvo un gran envión: ganó el concurso de emprendimientos Tigo Conecta, que inyectó un capital semilla de 20 mil dólares. “A partir de este impulso, decidimos fabricar más y aumentamos nuestra gama de productos: banquitos, llaveros, macetas, botones, merchandising, entre otros”, cuenta Guillermo.

Los productos se realizan en función de pedidos de empresas, diseñadores, estudiantes o particulares. Más adelante quieren vender diseños propios a través de las redes sociales.

El proceso de fabricación de los objetos de diseño implica varios pasos: primero se separan los plásticos reciclados por color y tipo; luego se enjuagan con agua y pasan a la trituradora; una vez obtenidas las virutas pasan a otra procesadora que las moldea, dependiendo de lo que se quiera elaborar. El resultado final son objetos utilitarios y de diseño, como muebles, vigas y elementos decorativos de valor.

Los socios del proyecto tienen una meta: conformar una red de almacenamiento de residuos en todo el territorio. El objetivo es obtener materia prima, ofrecer ingresos extras a comunidades de escasos recursos que no cuentan con gestión de residuos y concientizar sobre la importancia de reciclar. “Instalamos un centro de acopio en una comunidad indígena, en Curuguaty, es un plan piloto que luego queremos extenderlo a todo el país”, dijo Marc.

“Si llevamos el proceso de reciclaje del plástico a las comunidades y barrios de todo el país, la ciudadanía comprenderá el verdadero valor del plástico como materia prima y como parte de la economía circular”, agrega Nery Acuña, encargado de Producción de la startup.