Largas hileras de cajas rojas con envases retornables de vidrio brillan en los patios de la planta de Paraguay Refrescos (Paresa), embotelladora de Coca-Cola el país. Es uno de los motivos de orgullo de la Compañía. Casi la mitad de la producción de Paresa es retornable, pero la tarea no es sencilla: para que las botellas puedan volverse a usar, es necesario un alto consumo de agua y así poner cada una en perfectas condiciones.

El agua no sólo sirve para limpiar las botellas retornables, también es la principal materia prima de Coca-Cola y un elemento crucial para muchos trabajos cotidianos. Por eso, la reducción de su uso es uno de los objetivos principales de la Compañía con el fin de cuidar el medio ambiente.

“En los últimos cinco años se redujo un 25% el consumo de agua en la planta. Nos propusimos ser un referente en la región”, declara el Gerente de Calidad y Desarrollo Sustentable, Leonardo Calvete, y agrega que Coca-Cola Paresa invierte 350.000 dólares anuales en la reducción del consumo de agua.

Los mensajes en las instalaciones de la fábrica de Coca-Cola Paresa en Ñemby recuerdan que la prioridad es usar el agua de manera consciente.

“A nivel mundial se utiliza entre 1,5 o 1,7 litros de agua por cada litro producido. Paresa tiene actualmente valores de 1,87, que para el nivel de retornabilidad que tenemos es un número muy alentador. Nuestra meta es alcanzar el 1,7 antes de 2020”, explica Leonardo, quien amablemente acompaña a Journey en su recorrido por las diferentes líneas de trabajo de la planta, donde todo funciona como un reloj suizo.

Antes de 2013, se utilizaba 300 mililitros de agua para limpiar cada una de esas botellas retornables. En la actualidad, gracias al trabajo de la Compañía y las nuevas tecnologías, el uso de agua es de entre 120 y 130 mililitros por botella, lo que representa un 40% menos, explica Leonardo.

“Seguimos dos pilares: reutilizar y reducir. Una vez que tenés toda tu agua reutilizada impacta directamente en el consumo. Pensamos que todo el agua que se utiliza en producción industrial debe volver a usarse de nuevo en tareas que lo permitan”, explica el Gerente de Calidad y Desarrollo Sustentable.

Por ejemplo, el agua que se emplea para enjuagar un tanque o lavar camiones luego se utiliza para la limpieza de los montacargas o la jardinería.

Botellas de Coca-Cola en plena jornada laboral en la planta de Paresa.

Aprovechar los recursos

Otra forma innovadora de ahorrar este recurso la explica Astrid Brunetti, Subgerente de Seguridad y Medio Ambiente de Coca-Cola Paresa, mientras recorre la planta de tratamiento de agua, una de las piezas clave de este proyecto en busca del ahorro y el aprovechamiento del agua.

Para llegar hasta allí es necesario atravesar grandes jardines, ocultos entre los depósitos de donde entran y salen camiones sin cesar. La estrella de la planta es un gran tanque azul donde se recogen litros y litros de agua de lluvia que caen sobre los tejados.

“En vez de ir a parar al drenaje, se almancena en un tanque, se le hace el tratamiento adecuado y se usa en las cisternas de los sanitarios. Eso nos permite reducir la cantidad de agua que extraemos del subsuelo”, dice Astrid.

En la planta de tratamiento, las tuberías y pasarelas verdes entrecruzan los altos tanques metálicos de agua. Aquí todo queda en manos de Guido Ortiz, quien explica que es muy importante tener en cuenta muchos detalles para el óptimo cuidado de este recurso natural.

Guido Ortiz, operador de la planta de tratamiento extrae una muestra de agua.

“Nuestra consigna son las tres “R”: reducir, reutilizar y reciclar. Para que esta mentalidad se extienda, se hacen campañas de concientización anualmente en las que los operarios toman conciencia de la importancia del cuidado del agua, una experiencia que también pueden trasladar a su hogar. El cuidado del medio ambiente está en el ADN de la Compañía”, concluye Astrid.

Tanque de agua recolectada de la lluvia en las instalaciones de Paresa.