El ahorro en el consumo de agua es un compromiso asumido por todos los colaboradores que trabajan en la planta embotelladora de Coca-Cola en Paraguay. Este logro es el resultado de años de inversión en infraestructura y capacitación que, en sintonía con la política de sustentabilidad del Sistema Coca-Cola, permiten aprovechar al máximo este recurso.

Astrid Brunetti, Sub Gerente de Seguridad y Medio Ambiente de Coca-Cola Paresa, explicó a Journey la política de reducción y cuidado de agua en sus procesos productivos. “El agua es el ingrediente principal de nuestros productos; por eso merece toda nuestra atención. Somos responsables por el uso racional y eficiente de este recurso natural. Creemos en una mejora continua, a partir de objetivos cada vez más exigentes, desafiando la creatividad y a la tecnología. Eso nos obliga a estar siempre unos pasos adelante del estándar del mercado”, explica.

Una de las iniciativas más importantes se vincula al lavado de las botellas retornables: el nuevo sistema economizador de agua cuenta con equipos inyectores rotativos que proporcionan un gran rendimiento de enjuague y bajo consumo del recurso.

“Las variables de forma, peso y velocidad de lavado de cada botella son características reconocidas por el sistema de control, minimizando el consumo y maximizando los resultados, sin disminuir la calidad de limpieza. Todo esto es automático: los operadores no pueden modificarlo manualmente”, describe Astrid.

Otra medida de impacto es la reutilización del agua industrial. El sistema de recupero de agua de lavadoras permite almacenar el líquido residual de los enjuagues, previa filtración, para ser aprovechado en otros procedimientos en los que no necesita agua de buena calidad: ducha de montacargas, limpieza de pisos, sistema de riego de la planta y uso en cisternas de los sanitarios, por ejemplo.

“En el caso del programa ‘Recupero de agua de procesos’, el remanente de agua que no perdió su calidad es conducida nuevamente a un tanque de recupero para su purificación, y de esa manera vuelve a la cadena. Los controles de calidad se realizan en todas las etapas para asegurar el estado sanitario”, dice.

Astrid describe, asimismo, los beneficios del plan denominado “Captación de agua de lluvia”: se retiene el agua que se escurre por el tejado de la planta de Frugos y se lleva hasta un tanque elevado. Luego, previa filtración, se usa en las cisternas en los sanitarios de esa planta.

Datos alentadores

“Con la inversión del sistema economizador de agua de botellas retornables logramos reducir el consumo de agua en lavadoras en un 50% en relación al 2017”, destaca Astrid.

Otra de las iniciativas que explican la merma en el uso de agua en planta es la capacitación constante de los colaboradores. “Por medio de publicaciones y mensajes alusivos expuestos en espacios comunes -comedor, sanitarios y vestuarios- comunicamos sobre los objetivos y del consumo de agua”, explica.

Los mensajes en las instalaciones de la fábrica de Coca-Cola Paresa en Ñemby recuerdan que la prioridad es usar el agua de manera consciente.

“Nuestra consigna son las tres “R”: reducir, reutilizar y reciclar. Para que esta mentalidad se extienda, se hacen campañas de concientización anualmente en las que los operarios toman conciencia de la importancia del cuidado del agua, una experiencia que también pueden trasladar a su hogar. El cuidado del medio ambiente está en el ADN de la Compañía”, concluye Astrid.

El cuidado del agua es un compromiso de Coca-Cola en todo el planeta. En el año 2007 la Compañía se comprometió a reabastecer el 100% de del agua que utiliza en sus bebidas y procesos productivos, meta que alcanzó en 2015, cinco años antes de lo previsto.

Tanque de agua recolectada de la lluvia en las instalaciones de Paresa.