Largas hileras de cajas rojas con envases retornables de vidrio brillan en los patios de la planta de Paraguay Refrescos (Paresa), embotelladora de Coca-Cola el país. Es uno de los motivos de orgullo de la Compañía. En Paraguay circulan más de 5 millones de envases reusables de Coca-Cola (de plástico y de vidrio) –lo que representa casi el 50% del total-, pero la tarea no es sencilla: para que las botellas puedan volverse a usar, es necesario un alto consumo de agua y así poner cada una en perfectas condiciones, a partir de un proceso de estricto control de lavado e higienización.

El agua no sólo sirve para limpiar las botellas retornables, también es la principal materia prima de Coca-Cola y un elemento crucial para muchos trabajos cotidianos. Por eso, la reducción de su uso es uno de los objetivos principales de la Compañía con el fin de cuidar el medio ambiente.

“Desde 2017 se redujo un 17% el consumo de agua en la planta. Nos propusimos ser un referente en la región”, dice Astrid Brunetti, ingeniera química y actual subgerente de Medio Ambiente y Seguridad Ocupacional del área de Calidad y Desarrollo Sustentable de Paresa.

Astrid Brunetti, subgerente de Medio Ambiente y Seguridad Ocupacional del área de Calidad y Desarrollo Sustentable de Paresa. 

“Paresa pasó de valores de 1,94 litros de agua por cada litro producido en 2017 a 1,80 en la actualidad –queremos llevarlo a 1,77 a fin de este año-, que para el nivel de retornabilidad que tenemos es un número muy alentador. Nuestra meta es alcanzar el 1,40 para el 2030”, explica Astrid.

Además, indica que desde 2017 hubo una reducción de un 60% en el uso de agua para el lavado de botellas retornables, gracias al trabajo de la Compañía y las nuevas tecnologías.

“Seguimos tres pilares: reducir, reutilizar y reciclar. Una vez que tenés toda tu agua reutilizada impacta directamente en el consumo. Pensamos que todo el agua que se utiliza en producción industrial debe volver a usarse de nuevo en tareas que lo permitan”, cuenta Astrid.

Tanque de agua recolectada de la lluvia en las instalaciones de Paresa.

Aprovechar los recursos

Otra forma innovadora de ahorrar este recurso la explica Astrid, mientras recorre la planta de tratamiento de agua, una de las piezas clave de este proyecto en busca del ahorro y el aprovechamiento del agua.

Para llegar hasta allí es necesario atravesar grandes jardines, ocultos entre los depósitos de donde entran y salen camiones sin cesar. La estrella de la planta es un gran tanque azul donde se recogen litros y litros de agua de lluvia que caen sobre los tejados.

“En vez de ir a parar al drenaje, se almancena en un tanque, se le hace el tratamiento adecuado y se usa en las cisternas de los sanitarios. Eso nos permite reducir la cantidad de agua que extraemos del subsuelo”, dice Astrid. En la planta de tratamiento, las tuberías y pasarelas verdes entrecruzan los altos tanques metálicos de agua.

Entre los principales proyectos ejecutados para lograr la reducción del consumo en la planta de Paresa en los últimos años, se cuentan la instalación de economizadores de agua en las lavadoras de botellas retornables, y la automatización de las lavadoras de cajas plásticas, entre otros. “Paresa constantemente invierte en tecnología para mejorar estos indicadores y sostener la reducción del uso de este recurso”, dice Astrid.

Astrid destaca que a pesar de la pandemia “Paresa pudo llevar adelante todos los proyectos sobre el cuidado del agua en la planta productiva y que se ejecutaron todas las inversiones previstas en esta área”.

 “Nuestra consigna son las tres “R”: reducir, reutilizar y reciclar. Para que esta mentalidad se extienda, se hacen campañas de concientización anualmente en las que los operarios toman conciencia de la importancia del cuidado del agua, una experiencia que también pueden trasladar a su hogar. El cuidado del medio ambiente está en el ADN de la Compañía”, concluye Astrid.