En medio de la pandemia, Guillermo Russo y Marc Falces -junto con sus colegas emprendedores de REDciclaje- se sentaron a conversar y evaluar el panorama. La pregunta que flotaba en el aire era: “¿Qué hacemos ahora?”. La startup que habían fundado a inicios de 2019 estaba en riesgo ante la completa paralización de las actividades comerciales en Paraguay debido a la evolución del Covid-19 en el país.

“Nos encontramos sin saber qué hacer. Primero tuvimos un momento de reflexión, pero luego vino la necesidad en sentirnos útiles de nuevo, de innovar y reinventarnos”, confiesa Guillermo, Director Ejecutivo y encargado del Área Comercial de REDciclaje, en conversación con Journey.

La pequeña empresa producía llaveros, pequeñas planteras, destapadores de botellas y souvenirs para empresas con plástico reciclado. Pero ante el nuevo escenario surgió la idea de fabricar protectores faciales con los mismos insumos: había llegado el momento de una nueva aventura. 

“Realizamos prototipos, probamos diferentes cosas y luego de experimentar mucho nació el primer modelo con el que estuvimos contentos. A partir de ahí, empezamos la producción de forma artesanal, a tracción humana”, dice Guillermo, mostrando uno de los equipos con los que tenían que trabajar manualmente cada uno de los protectores faciales.

El éxito de la iniciativa deparó otro desafío: los pedidos de protectores faciales realizados con plástico reciclado llegaban sin parar y la producción de 100 piezas al día que lograban con su máquina no era suficiente.

Los protectores faciales se ensamblan de forma manual para garantizar su calidad.

Corría abril y era hora de tomar otra decisión en conjunto: la compra de una enorme máquina para aumentar la producción. “Las máquinas que teníamos no daban abasto para la demanda. Pero tomamos la decisión de hacer una inversión arriesgada para poder contar con una máquina industrial que nos iba a permitir aumentar nuestra línea de producción casi por 13”, recuerda Guillermo.

Ahora, REDciclaje produce un promedio diario de 1.300 protectores faciales con un esfuerzo físico casi nulo y un ensamblaje manual puntilloso que garantiza la calidad.

Marc Falces, encargado de Comunicación y Ventas y uno de los fundadores de REDciclaje, destacó por su parte cómo este emprendimiento protege al medio ambiente. La producción de cada día requiere unos 40 kilos de plástico reciclado, lo que reduce significativamente la potencial emisión de gases dañinos para el medio ambiente en comparación al uso de plástico virgen. “Es decir, con cada compra de estos protectores no solo están ayudando a la salud, sino también al planeta”, explica Marc.

Marc es categórico: “Es necesario comprender que un negocio sustentable, que ayude a la naturaleza y la sociedad, sí puede ser rentable. Nosotros somos un ejemplo y hay millones de ejemplos más en el mundo”. 

Además, agrega que ayudar y apoyar el reciclaje está en manos de cada uno. “Hacemos una diferencia tremenda con el impacto que tenemos individualmente separando en nuestras casas los residuos diferentes, lo orgánico, el vidrio, el plástico”, apunta.

Los protectores faciales fabricados por REDciclaje ayudan a mitigar el impacto ambiental de los gases de efecto invernadero.

Los cambios también conllevaron la creación de más empleo en la startup, además de mejoras laborales. “Nuestra empresa está más fuerte y sana que nunca”, dice Guillermo, satisfecho. 

Pero los emprendedores de REDciclaje no piensan a corto plazo y ya planean el desarrollo de nuevos productos hechos a base de plástico reciclado, como por ejemplo materiales de construcción. “Nosotros tenemos un eslogan: ‘primero hacelo, después hacelo bien y luego mejor’. Hay que animarse a probar, a intentar, a darle la vuelta a las cosas. Con un equipo sólido podemos soñar y hacer cosas como estas”, finalizó Guillermo.   

Como REDciclaje, en Coca-Cola sabemos que vivir Un Mundo sin Residuos​ es posible. Para lograrlo, la Compañía está comprometida a recuperar y reciclar el 100% de los envases que pone en el mercado para 2030.