El proyecto Sonidos de Ñemby busca proteger el cauce hídrico del arroyo Pa’i Ñu, en uno de los barrios más grandes de la ciudad. Te presentamos a Adriana, violinista de la orquesta juvenil del programa, que trabaja para mejorar la ciudad.

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Hasta el tiempo parece querer detenerse para escuchar lo que está a punto de suceder: Adriana Miranda, de 16 años, toma su violín e interpreta Chokokué kéra yvoty (“El sueño del campesino”), tradicional canción del repertorio folclórico paraguayo, del músico Mauricio Cardozo Ocampo. El escenario acompaña a la perfección este momento mágico: el Parque Lineal Pratt Gill, en uno de los sitios más emblemáticos de la ciudad de Ñemby, al lado del cauce del arroyo Pa’i Ñu, que da nombre al barrio y que con el fluir del agua parece celebrar la armonía entre música y naturaleza.

Adriana es una de las 47 integrantes de la Orquesta de Cámara de Ñemby, que  integra el proyecto Sonidos de Ñemby, impulsado por Coca-Cola Paresa –embotellador de Coca-Cola en Paraguay- y la Fundación Tierranuestra. La iniciativa promueve el reciclaje y el cuidado del medio ambiente a través de la música. Con las mingas ambientales que organizan cuidan el agua del cauce hídrico del arroyo Pa’i Ñu –que desemboca en el Río Paraguay- e impregnan la conciencia sobre el cuidado del planeta entre vecinos y estudiantes de escuelas y colegios de la zona.

Además de formar parte de la orquesta, Adriana es una de las monitoras ambientales que busca involucrar la comunidad. “En el arroyo Pa’i Ñu siempre hacemos mingas ambientales, concientizamos a los vecinos, le llevamos una pequeña serenata para que se sumen a la causa”, cuenta.

Con entusiasmo, Adriana celebra lo que representa la alianza que desde 2019 existe entre el Sistema Coca-Cola Paraguay y la Fundación Tierranuestra: solo en 2020 permitió instruir a 21 monitores ambientales para las tareas de concientización y brindó talleres especiales en tres instituciones educativas de Ñemby, en donde 255 adolescentes fueron capacitados en procesos de clasificación de residuos y cuidados del agua.


Y la pandemia no fue impedimento para seguir adelante: hubo clases de música a distancia para brindar contención socioemocional a 27 adolescentes mayores de 13 años y, además, se generó el compromiso de cuidado ambiental en más de 258 personas de 86 familias de Ñemby. Estas familias, llamadas “H20”, iniciaron a su vez un proceso de sensibilización ambiental para la clasificación y venta de residuos sólidos mediante la Campaña “Reciclá, Transformá #SomosH2O”, para así replicar la conciencia sobre el cuidado del agua y del reciclaje.

Coca-Cola Paraguay está comprometida con este proyecto, que se enmarca en su compromiso global de trabajar por Un Mundo sin Residuos. La política global de cuidado de agua de la Compañía se traduce en la reducción de su uso, recuperación y tratamiento en las plantas embotelladoras, programas de acceso a agua en comunidades vulnerables y el apoyo a iniciativas de preservación y protección de cuencas. De esta manera, desde 2015 la Compañía cumple el compromiso de devolver a la naturaleza el 100% del agua que utiliza en sus bebidas a nivel global, una meta que se alcanzó cinco años antes de lo previsto.

Este año, la Compañía Coca-Cola reafirma el compromiso con el cuidado del agua a través de su estrategia global al 2030 con una visión: lograr la seguridad hídrica para las comunidades en las que opera y para los productores agropecuarios que están al inicio de su cadena de valor. Este es un objetivo compartido con sus socios embotelladores e implica una asociación en todo su sistema y junto a los gobiernos, las ONG, el sector privado y la sociedad civil en todo el mundo para marcar la diferencia donde más se necesita. De esta forma, en la próxima década se potenciará la construcción de soluciones colectivas como las que ya transformaron la vida de más de 10,6 millones de personas alrededor del mundo.

Adriana sueña con convertirse en una música profesional y seguir el camino del cuidado del agua y del medio ambiente, combinando deliciosas armonías con la paz de una naturaleza sustentable. “Mi mensaje a los niños y jóvenes es que no se rindan nunca para cumplir sus sueños”, dice, y añade: “Les pido a la gente que no tire sus basuras a los cauces hídricos porque eso repercute en la salud, pero también en el medio ambiente”.