Para evitar que las bolsas y empaques de plástico acaben en un vertedero es preciso que todos asumamos la responsabilidad que nos toca para cambiar esa realidad. Muchos emprendedores realizan su aporte a través de la creación de negocios sustentables, que se presentan como una ayuda para el cuidado del medio ambiente. Un ejemplo es “Tela de Abeja”, una empresa paraguaya que produce lienzos cubiertos con cera de abeja como una alternativa sustentable al uso de bolsas y recipientes de plástico de un solo uso.

“Tela de Abeja” es un envoltorio reciclable realizado 100% de algodón, mezclado con cera de abeja, resinas y aceites vegetales: se puede adaptar a la forma de cualquier objeto, mantiene la comida fresca por más tiempo y sirve para guardar o transportar alimentos en reemplazo al film u otros plásticos de un solo uso. También es reutilizable, lo que lo convierte en una opción ecológica y sustentable.

La idea de este emprendimiento surgió a partir de una investigación sobre productos amigables con el medio ambiente: “En esa búsqueda me encontré con estos envoltorios reutilizables que ya se usaban en otros países. Le pedí a un amigo que me traiga muestras del exterior. Al empezar a utilizarlos descubrí que eran muy útiles, y que no necesitaba más plásticos para envolver mis alimentos”, explicó Silvana Lezcano, una de las responsables de “Tela de Abeja”.

Al proyecto se sumó luego Noelia Samaniego y juntas empezaron a realizar pruebas para compartir con sus familiares y amigos. Finalmente, a principios de este año lograron producir un lienzo de cera de abejas apto para lanzar al mercado.

“Podemos guardar frutas, verduras, quesos, panes, sándwiches o frutos secos. También se usa como tapa de recipientes, para transportar la guampa del tereré o mate y hasta para llevar jabones o cepillos de dientes en la cartera o mochila”, destacó Noelia.

Para utilizar la tela de abeja simplemente se debe cubrir el alimento y envolverlo con el propio calor de las manos, que lo vuelve autoadherente. También es apta para la heladera y el freezer, aunque hay que tener en cuenta que no sirve para empaquetar ingredientes calientes porque los componentes se pueden derretir.

Las telas se lavan como cualquier otro utensilio de cocina y se pueden usar durante ocho meses. Después de ese periodo, el lienzo se biodegrada fácilmente porque es enteramente fabricado con elementos naturales. Además, cuando el producto al fin de su vida útil también puede ser utilizado como combustible para prender la parrilla o chimenea, ya que los residuos de cera mantienen el fuego prendido por más tiempo.

“Nuestros hábitos de consumo en el día a día tienen que cambiar, debemos dejar de lado la cultura del usar y tirar. En Paraguay ya existen varias iniciativas que son más amigables con el medio ambiente y debemos ir adoptándolas. Necesitamos realizar un esfuerzo en conjunto entre las empresas, la sociedad y el gobierno”, explica Noelia, que junto a Silvana buscan generar conciencia sobre el cuidado del medio ambiente a través de pequeños cambios en el consumo diario.