La novena edición del concurso “Colosos de la Tierra”, organizado por la ONG A Todo Pulmón con el apoyo de Coca-Cola Paraguay, premió en su edición 2020 a seis árboles de distintos rincones del país. Te presentamos la historia de dos de ellos.

La pandemia cambió muchas cosas y empujó a varias actividades a la virtualidad, una de ellas fue Colosos de la Tierra, un concurso y también una campaña de concientización sobre la importancia de los árboles, promovido por la ONG A Todo Pulmón con el apoyo de Coca-Cola Paraguay. Sin embargo, la esencia de la iniciativa se mantuvo intacta en 2020: valorar y cuidar el patrimonio natural, además de promover la conciencia ambiental de toda la comunidad.

Así, un total de 597 árboles de 50 especies distintas fueron postulados para participar en la edición 2020 de Colosos. El certamen se dividió en seis categorías: el árbol más grande, el más alto, el que tiene la circunferencia del tronco más grande, el que tiene la copa más grande, el árbol más grande del Chaco y el árbol de la gente, que es el que más votos recibe a través de la red social Facebook. Personas físicas o jurídicas podían postular los ejemplares que  superaran los 20 metros de altura o más de tres metros de circunferencia de tronco. 

Pero detrás de estas marcas se esconden historias protagonizadas por amantes de la naturaleza que se esfuerzan por preservar este importante patrimonio. Te invitamos a conocerlas.

Un Samu’u con historia

Enclavado en medio del Fortín Toledo, en pleno Chaco paraguayo, se erige un Samu’u que hace más de 100 años es testigo de la historia de lo que sucede en el lugar. El enclave militar, ubicado en Mariscal Estigarribia, departamento de Boquerón, fue extremadamente importante en la Guerra del Chaco (1932-1935), entre Paraguay y Bolivia.

El árbol, conocido como “Jakaré Valija” —apodo del teniente Manuel Irala Fernández, héroe del Chaco— fue el elegido en la categoría árbol con mayor circunferencia del tronco: 9,11 metros. El ejemplar fue postulado por EDB Construcciones, la empresa que está reconstruyendo un tramo de la ruta Transchaco.

El árbol está ubicado dentro de uno de los fortines que se usaron en la Guerra del Chaco. 

“El árbol está dentro del Fortín, a unos 8 kilómetros de la ruta. En el marco de la construcción de la ruta y como parte de nuestra responsabilidad social, hacemos también el mantenimiento de los fortines. Fue una postulación de personal y directivos de la empresa para generar conciencia de la historia”, explica el ingeniero Enrique Chamorro Benza, de la firma EDB, en conversación con Journey.

Además de su majestuosidad, el tronco tiene una especie de cueva en la que cabe una persona y que servía como refugio a soldados durante la guerra de 1932. “Ese árbol formó parte de la batalla de Fortín Toledo, por eso es histórico. Con el tiempo, van a construir un museo allí donde está el ejemplar, y el premio de Colosos de la Tierra estará en una vitrina”, adelanta Enrique, que celebra la experiencia de haber participado y ganado el concurso en una de sus categorías.

Parte del juego

Por otro lado, un Timbó de Arroyos y Esteros, en el departamento de Cordillera, fue elegido como el árbol de mayor circunferencia de copa, con imponentes 116,40 metros. Su peculiaridad: está enclavado en medio de una cancha de golf.

“El árbol pasa por uno de los hoyos del club de golf. Mi papá diseñó el hoyo para generar una dificultad con el árbol, haciéndole parte del entorno”, cuenta Javier Franco, hijo del célebre golfista paraguayo Carlos Franco.

El Timbó tiene la copa más grande de todos los que postularon: 116,40 metros. 

Como anécdota, Javier recuerda que hace unos años llegó hasta el lugar el famoso golfista fiyiano Vijay Singh —amigo de su padre—, quien se quedó “maravillado con el árbol”. “Nos dijo que, si llegaba a tener el campo, elegiría vivir debajo de ese árbol. ¡Fue muy emocionante!”, cuenta Javier, quien asegura sentirse muy feliz por el reconocimiento y aprovecha para hacer un llamado por la preservación de los árboles: “Para nuestra generación, tener que cuidar esto es lo más valioso. Si no tenemos árboles, no podremos respirar”.

Los ganadores

Los otros ganadores de la edición 2020 de Colosos de la Tierra fueron: como árbol más grande del Paraguay, un enorme Yvyra Pytã de la ciudad de Edelira, en Itapúa, con 40,50 metros de altura, con 7,49 metros de circunferencia del tronco y 43,28 metros de circunferencia de la copa. Como árbol más alto fue elegido un Kurupa’y de 44 metros de altura de la ciudad de Tres de Mayo, en Caazapá. En la categoría árbol más grande del Chaco ganó un Samu’u de la localidad de Neuland, en Boquerón, con 6,60 metros de circunferencia del tronco, 24 metros de altura y 73,58 metros de circunferencia de copa. Y el árbol de la gente fue un Samu’u de Coronel Oviedo, departamento de Caaguazú. 

Los árboles cumplen un papel clave en la retención de agua de los suelos. En ese sentido, Fundación Coca-Cola y Fundación Avina apoyan el proyecto de conservación de agua en la Reserva de Mbaracayú, que lleva adelante la Fundación Moisés Bertoni. El programa se puso en marcha en el 2017 y logró el compromiso de 213 familias rurales: los agricultores reciben ayuda para mejorar la productividad de sus kokues (chacras) y la infiltración de agua de las lluvias en las napas subterráneas.  

Lo cierto es que el agua de lluvia, cuando choca violentamente contra el suelo compacta su superficie, lo que disminuye la capacidad de infiltración del agua. Lo mismo sucede por la acción intensiva del hombre y del ganado. Está científicamente comprobado que una cubierta vegetal atenúa o elimina esta acción y favorece así la infiltración del agua, reconstituyendo reservorios de agua dulce subterráneos y dificultando el escurrimiento superficial del agua.

Mediante el proyecto de conservación de agua, pequeños agricultores del departamento de Canindeyú —asentados en las proximidades de la Reserva de Biosfera del Bosque Mbaracayú— se convirtieron en colaboradores activos para lograr conservar las napas subterráneas de la reserva Mbaracayú.