Desde el 8 de mayo, los integrantes de la familia de Coca-Cola para el Sur de América Latina habitan su nueva sede corporativa, ubicada en el barrio de Saavedra de la Ciudad de Buenos Aires. Luego de la mudanza desde las tradicionales oficinas de la calle Paraguay, en el microcentro porteño, las emociones y expectativas por el cambio dieron paso a nuevos proyectos.

Entre otras cosas, en la nueva sede se inauguró también una nueva cultura corporativa de trabajo. En el flamante edificio todos los espacios son abiertos y luminosos, sin paredes que dividan oficinas. Hay muchos ámbitos para generar una experiencia de labor colectiva y una forma de interacción grupal diferente. La idea es que se mezclen equipos y personas que, quizás, no se conocían. “El nuevo edificio es el ambiente perfecto para que Coca-Cola de Argentina pueda implementar su nuevo ADN corporativo, ejemplo para las otras sedes de la Compañía en el mundo”, explica a Journey Florencia Díaz, Líder de Transformación Cultural en Coca-Cola América del Sur.

Según Florencia, cuando se anunció la mudanza surgieron dudas e inquietudes entre los 300 trabajadores de la sede de Buenos Aires, porque el cambio excedía el tema edilicio: después de más de 25 años en pleno centro porteño, implicaba el arribo a un nuevo barrio y el inicio de una cultura de trabajo diferente. Por eso, la Compañía emprendió un trabajo profundo y meses antes de concretarse el traslado se crearon diferentes “focus groups”, para saber de primera mano aquello que más inquietaba a los futuros moradores del flamante edificio. “Frente a un cambio siempre se gana y se pierde algo. Para algunos, la nueva ubicación era para mejor, mientras que para otros no. Fuimos desmitificando algunas dudas e incertidumbres para aportar claridad”, comenta Florencia.

Curiosidad, empoderamiento, agilidad e inclusión

La nueva cultura corporativa de Coca-Cola en el país se basa en los cuatro pilares que guían a nivel global a la Compañía: curiosidad, empoderamiento, agilidad e inclusión. Respecto a la primera, se tomaron en cuenta proyectos de cambio de cultura laboral exitosos en otras partes del mundo y ahora se busca fomentar y potenciar la curiosidad entre los propios miembros de la familia Coca-Cola en su nuevo día a día.

En cuanto al empoderamiento, la meta es poner en marcha una clara relación horizontal entre directivos y colaboradores. “No es algo simple: muchas veces a los jefes les gusta  empoderar, siempre y cuando se haga lo que ellos quieren”, ironiza Florencia en uno de los nuevos espacios del edificio, destinados a reuniones informales. Es precisamente en estos espacios de colaboración cómodos y confortables, en las zonas de “refresh” que hay en cada piso, o incluso en el gran comedor del edificio, donde los equipos encuentran ahora un lugar donde trabajar de una manera más informal, ágil y productiva, tal como propone el mandamiento número tres.

El cuarto pilar de la nueva cultura corporativa tiene que ver con la inclusión. “Este edificio nos facilita el estar más juntos e impulsar un trabajo colectivo de gran potencial”, apunta Florencia. Y concluye con la frase de un experto en el cambio: “Cada uno es genial por sí solo, pero juntos tenemos un potencial enorme. El tema es cómo lograr ese ‘juntos’”. La nueva casa de Coca-Cola en Argentina tiene todas las herramientas para poder lograrlo.

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