Laura es una atleta aguerrida y una apasionada por su trabajo. Su liderazgo fue crucial para el desarrollo de un área que requiere de planificación y trabajo en equipo.

Combinar un trabajo a tiempo completo con la pasión por el triatlón es un ejemplo de tenacidad y esfuerzo. Eso bien lo sabe Laura Núñez, Jefa de Gestión de Terceros en Coca-Cola Paresa y atleta profesional en este deporte, que reúne tres disciplinas: natación, ciclismo y carrera a pie. Su vida, sus sueños, sus metas y sus logros son un ejemplo diario de que si se quiere, se puede.

Laura ingresó a la embotelladora de la Compañía en el año 2016 y desde entonces su crecimiento ha sido imparable. Su contribución fue fundamental para el desarrollo del área, cuya función es controlar los servicios externos. “Mi aporte como mujer líder es la generación de oportunidades de cambio e innovaciones, impulsar el ascenso de personas y motivar a los colaboradores a conseguir sus sueños”, explica a Journey.

“Tomé el desafío de ingresar a este lugar para fomentar nuevos espacios de trabajo. Sin dudas el deporte me volvió una persona muy organizada y disciplinada, a tal punto que cumplo con todas mis obligaciones con el máximo provecho posible”, asegura Laura, quien a lo largo del día sigue una rutina muy particular.

El mérito de Laura yace en la capacidad de compaginar sus responsabilidades profesionales y personales con sus entrenamientos de alto rendimiento. A ambas actividades le dedica un total de 84 horas semanales y por ello comienza su rutina muy temprano. Sale de su casa a las cinco de la mañana para ir al Centro Acuático Nacional (CAN)  donde nada durante una hora. Después se dirige hacia la planta embotelladora y cuando termina su jornada laboral retoma el ejercicio con rutinas de bicicleta o running.

A sus 40 años, esta profesional se siente respaldada dentro de la Compañía, en la que participa de los espacios de decisión: “Siento que aquí sí existe la igualdad de oportunidades, el respeto a la diversidad y las ganas de hacer una carrera dentro de la empresa”. Además, asegura que en la embotelladora no existen diferencias entre el hombre y la mujer: “Todas las ideas son escuchadas y se valora cada aporte. Veo que en cada grupo de trabajo existe equilibrio”. 

“Estoy muy feliz y es un honor trabajar rodeada de tantos colaboradores que se desempeñan con responsabilidad, compromiso y entusiasmo. Me gustaría alentar a todas las mujeres paraguayas a confiar en sus habilidades, que planifiquen sus objetivos, que sean apasionadas por lo que quieren y que siempre luchen por hacerlos realidad”, dice Laura.