A pesar de los 6 grados que marca el termómetro, Laura Núñez se zambulle en la pileta olímpica del Centro Acuático Nacional (CAN) de Asunción. En un año en el que el frío no da tregua, la atleta paraguaya está convencida de que el sacrificio es indispensable para vivir la epopeya que la espera: competir en el Mundial Ironman 70.3 que se realizará el 7 de septiembre en Niza, Francia.

Laura cumple cada día con su ritual: se levanta muy temprano y nada durante una hora. Luego se dirige a Coca-Cola Presa donde trabaja como Jefa de Gestión de Terceros. A la salida de la oficina retoma su preparación y alterna rutinas de bicicleta o de running, según las indicaciones de su entrenador.

 “Empecé a los 29 años con carreras a pie de corta distancia de 5, 10 y 21 km. Luego de dos años me presenté a la primera maratón en Asunción y en el 2013, tras buscar mejorar mi técnica de carrera, conocí a un entrenador de triatlón que me inició en esta disciplina”, explica.

El triatlón es un deporte individual de resistencia, que reúne tres disciplinas en una sola competición: natación, ciclismo y carrera a pie. Laura participará en la categoría Ironman 70.3 (1.900 m de natación, 90 km de bici y 21 km de pedestrismo).

“Mis amigos no pueden creer que me despierte a las 5 de la mañana para ir a nadar; o que los fines de semana salga a correr 23 km con calor, frío o lluvia. Los paisajes son la fuerza mental y espiritual que me ayudan a seguir”, afirma.




 

Entre la oficina y el entrenamiento

Laura compitió en el Ironman 70.3 en Lima (Perú) este año: consiguió la cuarta posición en la categoría 40-44 años, con un tiempo de 5 horas 4 minutos, lo que le valió un cupo en el mundial en Niza. “Es un orgullo poder vivir esta experiencia y llevar bien alto la bandera de Paraguay. Confío en que voy a superar todos los obstáculos”, cuenta.

La humedad cala en los huesos pero la atleta no se amedrenta: sale del natatorio y sigue su trayecto en bicicleta por la carretera de Luque, San Bernardino y Altos. “El deporte te ayuda a conseguir concentración, autoestima y confianza y así lograr metas impensables”.

También permite incrementar la productividad en el trabajo. Con dedicación y perseverancia, los buenos resultados llegarán a todos los ámbitos de nuestra vida”, explica. “La disciplina deportiva aporta mucho a mi desarrollo personal: puedo eliminar barreras, adaptarme a cambios, concentrarme, organizar mi día y mis prioridades. Cuando se trabaja con constancia y compromiso, todo se puede superar”, concluye.