El futbol es un deporte de largo aliento, con explosiones cortas de alta intensidad. Por ese motivo, quienes lo practican a nivel profesional deben mantener su cuerpo en óptimas condiciones para desempeñarse al máximo.

Aunque no proporciona energía como tal, el agua es un medio de transporte para que los nutrientes puedan llegar al músculo, lubrica las articulaciones y regula los electrolitos en sangre.  Además, por medio del sudor, mantiene la temperatura del organismo evitando que se eleve más de lo normal.

Por eso es importante llevar a cabo un plan de hidratación, de lo contrario, el deportista no solamente tendrá un bajo rendimiento deportivo, sino que también puede comprometer su estado de salud general.

¿Cómo debe hidratarse un futbolista?

De la misma manera que la alimentación, el plan de hidratación debe ser personalizado, pues las pérdidas de sudor, así como la composición del mismo, varían de una persona a otra. Esto depende de factores externos como las condiciones ambientales y la genética, así como la duración e intensidad del ejercicio.

El Colegio Americano de Medicina del Deporte, (ACSM por sus siglas en inglés), nos dice que la deshidratación ocurre cuando hay una pérdida mayor al 2% del peso corporal total.  Es importante que cada persona conozca cómo y cuánto beber en una sesión de ejercicio; sin embargo, debemos tomar en cuenta que en el fútbol hay muy pocas oportunidades para hidratarse durante un partido.

Las reglas de oro para la hidratación del futbolista.

  1. Comenzar cada sesión de ejercicio correctamente hidratado.
  2. Una hora antes del ejercicio se recomienda consumir alrededor de 500 ml. de bebidas para deportistas.
  3. Durante el entrenamiento, hidratarse de ser posible cada 15 minutos.

Después de la práctica, reponer las pérdidas de líquido consumiendo entre 1-1.5 litros durante las 4 horas posteriores al ejercicio.